Las empresas del sector sanitario y agroalimentario están cada vez más expuestas a la ruptura de la cadena de frío. Productos como las vacunas, los productos farmacéuticos o los alimentos pueden verse fácilmente expuestos a un riesgo de deterioro si no se adoptan medidas eficaces.
Ante la situación actual, las autoridades se ven obligadas a establecer nuevas normas en materia de envasado, transporte y almacenamiento. Entre ellas destaca el control de la temperatura en espacios cerrados, como los camiones frigoríficos y, sobre todo, las cámaras frigoríficas. Para cumplir con estas medidas, ¡aquí te explicamos cómo puedes controlar eficazmente la temperatura en las cámaras frigoríficas!
Las características de las cámaras frigoríficas
Los responsables de las empresas y sociedades saben perfectamente que el uso de registradores de temperatura para cámaras frigoríficas es imprescindible. Estos dispositivos permiten evaluar los factores de riesgo con el fin de evitar cualquier pérdida de productos.
De hecho, las cámaras frigoríficas son salas refrigeradas que se utilizan para la conservación de alimentos y productos muy sensibles a las variaciones de temperatura. Se regulan con una precisión de 0,5 °C, la temperatura ideal para la conservación de los productos. Por lo general, se trata de productos sanitarios y alimentos.
En realidad, existen dos tipos de cámaras frigoríficas. La primera es la denominada cámara frigorífica positiva, debido a que su temperatura oscila entre 0 y 10 °C. La segunda se conoce como cámara frigorífica negativa, con una temperatura inferior a 0 °C. Independientemente del tipo de cámara frigorífica que se utilice y de los productos que se almacenen en ella, es necesario controlar constantemente la temperatura.
Soluciones para la gestión de la temperatura en cámaras frigoríficas
Para la gestión de la temperatura de las cámaras frigoríficas, existen varias soluciones. No todas ellas ofrecen las mismas ventajas, por lo que es importante determinar cuál es la más adecuada para las necesidades concretas.
Por ejemplo, las sondas de temperatura con cable se utilizan a menudo, pero ocupan mucho espacio. Además, son poco fiables y no permiten acceder a los datos de forma remota y segura. También son muy sensibles a las temperaturas extremas y tienen una vida útil muy corta.
En un esfuerzo constante por evolucionar, han surgido en el mercado nuevas tecnologías que permiten realizar un seguimiento a distancia de la cadena de frío.
Cómo funcionan los dispositivos de monitorización remota de la temperatura
El sector delIoT(Internet de las cosas, es decir,la red de objetos conectados) se ha desarrollado rápidamente en los últimos años y ofrece en el mercado soluciones conectadas que abarcan numerosos campos de aplicación. Hoy en día, muchos dispositivos se han integrado en el IoT para poder recopilar gran cantidad de datos de forma remota.
Este es el caso de los transmisores IoT, dispositivos inalámbricos que permiten monitorizar las temperaturas en entornos exteriores o en zonas sometidas a condiciones extremas. Equipados con una sonda de temperatura de contacto externa, estos transmisores pueden medir las temperaturas de forma remota, en contacto con las superficies. Estos transmisores IoT cuentan con una carcasa robusta con clasificación IP65, una alta tolerancia ambiental (de –180 °C a +250 °C) y una duración de la batería de varios años.
El uso de estos dispositivos permite, además, reducir la frecuencia con la que se abren y cierran las puertas de la cámara frigorífica, así como recibir avisos en caso de avería o de cualquier incidencia. El impacto energético y los costes económicos derivados de una mala gestión de la cadena de frío son considerables. Por lo tanto, el control frecuente de las temperaturas en las cámaras frigoríficas es una cuestión fundamental para las empresas y permite evitar cualquier ruptura de la cadena de frío.